Lecturas para la noche de difuntos: portadas de Leyendas de Bécquer, Frankenstein, La maldición de Hill House y Nuestra parte de noche

Entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre se juntan dos tradiciones. Una es Halloween, que ha llegado para quedarse. La otra es la de siempre: la noche de difuntos, la de las castañas, las velas y las historias contadas en voz baja. Las dos piden lo mismo, un libro que dé un poco de miedo. Del que se disfruta, del que te hace levantar la vista de la página para comprobar que la puerta sigue cerrada.

Te proponemos un recorrido corto por la historia del miedo en los libros: de un poeta sevillano que publicaba leyendas en la prensa del siglo XIX a una autora argentina que hoy está en todas las mesas de novedades. Al final encontrarás todos los libros citados, con su enlace, y una guía para elegir según el tiempo que tengas.

Bécquer y la noche de difuntos en Soria

Si hay un texto que pertenece a estas fechas es «El monte de las ánimas». Gustavo Adolfo Bécquer lo publicó en 1861, como casi todas sus Leyendas, en las páginas de un periódico, y lo abrió con una frase que todavía funciona: «La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas».

La historia es sencilla y perfecta. En Soria, la noche de difuntos, Beatriz pide a su primo Alonso que suba al monte a buscar una banda azul que ha perdido. Él sabe lo que se cuenta del lugar: que esa noche las ánimas de los que murieron allí vuelven a recorrerlo. Sube igualmente. Lo demás conviene leerlo a oscuras.

Las Leyendas están llenas de fantasmas, maldiciones y pactos, contados con una prosa tan musical que se leen casi como poemas. Son breves: una leyenda cabe en una tarde y deja un poso que dura días. Para leerlas con notas y una buena introducción, la edición de Cátedra en Letras Hispánicas es una referencia. Para regalar, Valdemar reunió en su colección Gótica las veinte de tema fantástico y terrorífico, en cartoné y con ilustraciones a línea.

El Tenorio, la obra de Todos los Santos

José Zorrilla estrenó Don Juan Tenorio en Madrid en 1844. Desde el siglo XIX es costumbre representarlo en torno al Día de Todos los Santos, y la tradición sigue viva en muchos teatros y pueblos. La razón está en la segunda parte: transcurre en un panteón, entre estatuas que hablan y la sombra de doña Inés, y gira alrededor de la pregunta que estas fechas invitan a hacerse, qué queda de nosotros cuando ya no estamos.

Se lee muy rápido, porque está escrito en verso y pensado para decirse en voz alta. Muchos de sus versos se saben de memoria sin haber abierto nunca el libro; leerlo entero es descubrir de dónde salen.

Los monstruos que nacieron en el siglo XIX

Casi todos los monstruos que hoy reconocemos en un disfraz salieron de novelas del siglo XIX.

Frankenstein (1818). Mary Shelley la empezó durante el famoso verano de 1816 a orillas del lago de Ginebra, cuando Lord Byron propuso a sus invitados escribir cada uno una historia de fantasmas. De aquel reto salió algo más que una novela de terror: una pregunta sobre la responsabilidad de quien crea. Por cierto, el monstruo no tiene nombre; Frankenstein es el científico.

Carmilla (1872). Veinticinco años antes de Drácula, Joseph Sheridan Le Fanu escribió una novela breve sobre una joven vampira que llega a un castillo de Estiria. Se lee en una tarde y explica mucho de lo que vino después.

Drácula (1897). Bram Stoker la contó a través de diarios, cartas y recortes de prensa, y ese mosaico de voces es parte de su fuerza: el lector va siempre un paso por delante de cada personaje y aun así no puede hacer nada. Penguin Clásicos la tiene en una edición conmemorativa con prefacio de Christopher Frayling.

El siglo XX: la casa que elige

En 1959 Shirley Jackson publicó La maldición de Hill House y cambió la manera de contar una casa encantada. No hay sangre ni sustos fáciles: hay cuatro personas invitadas a pasar unas semanas en un caserón y una casa que parece observarlas. El miedo está en lo que Eleanor, la protagonista, siente y no se atreve a decir. Por eso sigue funcionando casi setenta años después, y por eso tantos autores de terror la citan como una de sus influencias.

Miedo en español, hoy

El terror en español vive un gran momento y Mariana Enriquez es una de sus voces más leídas. Nuestra parte de noche ganó el Premio Herralde de Novela en 2019. Un padre y un hijo atraviesan Argentina en los años de la dictadura mientras huyen de la Orden, una sociedad secreta que quiere al niño como médium. Son casi setecientas páginas que mezclan el horror sobrenatural con el político y que no se olvidan.

Cómo elegir tu lectura de miedo según el tiempo que tienes

Una pregunta ayuda más que cualquier lista: ¿cuánto tiempo tienes?

  • Una noche: una o dos leyendas de Bécquer, en voz alta si hay compañía.
  • Una tarde: Carmilla o el Tenorio; los dos se leen de una sentada.
  • Un fin de semana: La maldición de Hill House, que es breve y no da tregua.
  • Lo que queda de otoño: Drácula, Frankenstein o Nuestra parte de noche.

Y un consejo de librería: si una lectura de miedo no te atrapa en las primeras páginas, cámbiala por otra. El buen miedo no se fuerza.

Libros citados

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